
La hominización ha tardado millones de años para que nos permitiera adaptarnos y pasar de una posición quadrúpeda a una posición bípeda, con los cambios anatomico-funcionales que ello conlleva pero curiosamente y como es habitual en el homo sapiens cuando se ha adaptado al medio, lo intenta modificar y ahora nos empeñamos en trabajar en otra posición para la cual no estamos tan bien preparados, la sedestación.
El paso a la bipedestación nos permite entre otras cosas tener los miembros superiores libres y la mirada horizontal pero a cambio nos hace de la espalda una zona mas vulnerable sobretodo si cargamos peso.