Alumnos de Arquitectura realizan recorridos en sillas de ruedas y a ciegas para descubrir en primera persona las barreras existentes para discapacitados
MATUCHA GARCÍA. MÁLAGA Entender y aprender para posteriormente poder crear y diseñar espacios desde la experiencia práctica. Los alumnos de Arquitectura de la Universidad de Málaga lo tienen claro y se han puesto manos a la obra. La mejor forma de conocer las necesidades de una persona con discapacidad es estar durante unas horas en su piel. Y así lo han hecho.
En silla de ruedas unos y con los ojos vendados y bastón en mano otros, cerca de medio centenar de alumnos de Urbanismo III, con el profesor Carlos Rosa y representantes de la asociación de discapacitados Atolmi al frente, realizaron ayer diversos recorridos por el Centro. También contaron con la colaboración de la ONCE. El objetivo era precisamente evaluar las barreras y dificultades existentes.
Rampas, pendientes en las aceras, coches que interrumpen el paso, material inadecuado... "Se trata de aprender las dificultades que existen para realizar nuestros proyectos conociéndolas en primera persona. Siempre es mejor", indica Enrique Peña, estudiante, de 20 años.
El itinerario. Es el segundo año en el que se realiza esta experiencia. "Los alumnos aprenden los problemas urbanísticos que existen y cómo resolverlos", indica el profesor Rosa. La actividad servirá además para elaborar futuros proyectos que resuelvan la accesibilidad de estos recorridos.
Eliminar las diferencias de cotas, dibujar rampas mecánicas e incluso ascensores públicos fueron algunas de la soluciones de los trabajos del año pasado. En definitiva, los alumnos deben plantear alternativas creativas en espacios públicos que sean accesibles, es decir, integrar accesibilidad y diseño.
Tanto Rosa como Francisco Torres, de la asociación Atolmi, reseñan que el Centro de la ciudad es una de las zonas con más problemas, ya que los edificios y espacios de nueva construcción deben ser accesibles ya por norma, pero los de mayor antigüedad no lo son.
Las pendientes existentes en determinadas zonas de la ciudad son uno de los impedimentos para los discapacitados "más difíciles" de resolver, considera Rosa. Existen además dos tipos de problemas: los físicos y arquitectónicos (pasos de cebra sin accesos adecuados, rampas con más pendiente de la que debieran o suelos deslizantes en lugar de antiadherente); y los temporales (aceras ocupadas, coches mal aparcados y obras con andamios mal dispuestos).
"Los alumnos aprenden que las personas con problemas de visión necesita contrastes de color o a distinguir los elementos urbanos y a saber diseñar e integrar las líneas guías, que presentan una textura más gruesa para que el invidente sepa que está ante un paso de cebra", dice Rosa. "Esta actividad nos incita a hacerlo bien. Sin esta experiencia quizá no me daría cuenta de la importancia real que tiene la accesibilidad", destaca Amanda Galiana, estudiante de 19 años. Los alumnos pudieron comprobar ayer las limitaciones existentes en el terreno y la importancia de residir en un entorno accesible.
Fuente: La Opinión de Malaga
buena iniciativa
13 Noviembre, 2008 - 16:46 — el_mickyEn la ETSAB (la escuela de Barcelona) hay un colectivo llamado ESFÀ (web en catalán) que se centran en los aspectos sociales de la arquitectura, y se organizan en comisiones. Una de ellas es la de accesibilidad, y no es raro que organicen actividades como la descrita en esta noticia. Personalmente, me reconforta que existan iniciativas de este tipo: me hace pensar que las cosas pueden mejorar.